12.3.09

[...] El significado de mañana es: "Espera hasta que la situación sea favorable" [...]

Yonqui, William Burroughs

10.3.09

Ayer vi resucitar a alguien

En uno de esos encuentros casuales que suele dar un pueblo chico fue llamado.

No lo veía hace tiempo. Conversamos durante largo rato. Un amigo de él estaba ahí contándome cosas de ahora, recordando viejas. No salía a la luz. Hasta que casi en un descuido lo nombró, y por arte de magia apareció. Me di cuenta lo extraño que sonaba su nombre en otra persona, como si nombrarlo lo hiciera presente.

Es increible lo lejos que puede llegar a estar una persona con tan solo no nombrarla.

14.2.09

Diario toca a la puerta

Desde que tengo memoria no puedo dormir de otra forma que no sea en la oscuridad total. Sin embargo en momentos de insomnio suele ser completamente lo contrario.

Lleva un tiempo, mejor dicho, me lleva (porque no se si esto pueda ser generalizado) acomodar mis horarios vacacionales a los de la realidad, que serán los que utilizare un 90 % del año.

Los primeros días sigo siendo la madrugadora que a fuerza de calores tropicales (en lo que de iglú no tiene nada) nunca duerme hasta después de las ocho. Obviamente que no importan las horas dormidas, la calidad, ni el estado.

Por lo general ese ritmo nunca llega a la semana, ni es sorpresa, ya que todos sabemos que días más días menos, volveré a ser la misma perezosa de siempre.

Cuando eso termina comienza lo que yo llamo el “desfasaje”. No importa si fue Mar Chiquita, Bolivia o Chascomus, el jet lag me agarra igual a pesar de que un incomodo semi cama me recuerde que sigo arrastrándome por las rutas.

Básicamente la rutina se resume a dormir hasta entrada la tarde y desde, entrada la mañana. Lo curioso es que no importa el nivel de cansancio si quiera la actividad, puedo pasar horas tirada en la cama pensando. Primera fase del insomnio. Recuerdo miles de situaciones e imagino lo que debería haber dicho o hecho, me prometo a mi misma que si determinada situación se llega a dar actuare de tal o cual manera, nunca cumplo.

Cuando ya no se que mas pensar pero me despabile aun mas de lo que estaba me fuerzo a dormir. Cuento, y sigo contando. Cuento de adelante para atrás y de atrás para adelante. Imagino una pared blanca pero siempre se me aparece algo de color y ahí erróneamente abro los ojos. Nunca hay que abrir los ojos cuando intentas dormir. Ves que un poco de luz entra por la ventana y empezás a desesperarte aun más, sabes que cuando el sol pegue de lleno ya va a ser muy temprano y no podrás dormir.

La presión no sirve, pero por suerte todavía es de noche. Por más que mires una y otra vez el reloj, sigue siendo de noche, y menos mal! Entonces es ahí cuando justo estas dando la milésima vuelta en la cama y escuchas un ruido. Estas más que segura que vos no lo hiciste. Contenes la respiración para intentar oírlo, de seguro se repite, pero no pasa. Y eso que hubieras jurado que sabias de donde venia y casi casi que sabes que era lo que se había caído, doblado, roto, partido o movido. Y la hora pasa, estas durmiéndote al fin caes en el sueño y lo escuchas de vuelta. Te sentás en la cama no lo escuchas de vuelta, pero los ojos te empiezan a pesar y además siempre es preferible dormirse antes de que todos despierten.

13.2.09

Días de radio

Ante último día en la radio. Las cosas no andaban bien desde hace mas tiempo del que tomé la decisión, tal vez por amor, tal vez por cobardía, lo observable es que dilataba fugar de allí.
Primero creí estar en pie de guerra para enamorarme, lo que me hizo ver las cosas de un cierto tinte bastante irreal por decirlo de alguna manera. El amor no fue, pero dio pie a la amistad. Y esa amistad se fue adosando a otras que ya formaban un grupo.
La cotidianeidad me arrastraba a que la rutina diaria sea prácticamente ineludible. Mi cerebro no veía como opción dejar todo eso. Las relaciones se consolidaron, a pesar del grupo había diferencias entre unos y otros, tal vez el miedo a que con algunos no perdure fue que me fui acomodando.
Desde un principio supe en que me metía, primero era experiencia pero la cosa cada vez se confundía aun más. Casi por casualidad salió mi temor a la luz en medio de una conversación. Repentinamente todos nos encontrábamos a un paso de la entrega del mando, pero nadie lo hacía. Nos atábamos los unos a los otros. La situación comenzó a empeorar al mismo tiempo en que creíamos fuertemente en los lazos, la cotidianeidad paso a segundo plano y allí estábamos frente a la alta y única cúpula de la emisora pretendiendo mejoras. De más esta decir que nada de eso pasó. Un par de días quedaron sin palabras, el aire estallaba en mil pedazos por el menor silbido, así que allí estábamos detonando por dentro.
Ahora pienso que la partida de cada uno, con escasos días o incluso minutos de diferencia, no fue más que una deserción en orden de fatiga. De la mayor antigüedad hasta la más mínima fuimos dando a conocer que es lo que queríamos.
Con el fin casi a cuestas nos reunimos, no fue en situación gremial, a pesar de revolver hasta el mínimo detalle de cómo habíamos llegado a eso, sino mas bien a modo de cierre, y porque no de apertura.

Once in a life time

La noche anterior había sido un tanto removedora. Una amiga de otra provincia. Una de esas amigas que vemos bastante poco seguido y que por más que hablemos por teléfono y estemos al tanto de todo, nos vemos obligadas a compensar en sus visitas maratónicas con horas y horas de charlas que intenten una vez más narrar las cosas sucedidas últimamente, estaba acá.

Como quien no quiere la cosa, o tal vez por estar caminado por su barrio aterrizo en nuestra charla nocturna él. Hacía más de un año que no sabía nada él, tal como mis reglas de no reincidencia me lo indican.

Se hablo de mucho esa noche, por suerte no todo fue de él. Tal vez su nombre sobrevino como una especie de aviso, o de excusa para que horas después le busque un sentido a algo que en el común de la gente seria un encuentro casual en un lugar con altas probabilidades de que lo sea. Pero como no me considero normal en cuestiones especulativas, todo pareció tener cierto sentido.

Como cualquier día me levante rozando el horario en que debía salir de casa. Vaya a saber una porqué un momento de desliz me obligo a bajarme del subte una estación antes. Las opciones eran dos esperar sobre el mismo andén un nuevo tren o salir a la superficie y caminar las cuatro cuadras que hacían la diferencia entre estación y estación.

El verano casi siendo otoño invitaba a caminar por la calle. Corrientes en ese horario es algo mas que incomodo. Y cuanto más cerca de la intersección con Pueyrredon el espacio pareciera ir reduciéndose hasta permitir solo el espacio de mi cuerpo, siempre y cuando ningún transeúnte ose cambiar de dirección bruscamente.

Auriculares al oído, la mirada fija en la espalda de quien me antecedía en ese pequeño camino del hormiguero que se diseñaba sobre la vereda. No se sabe que fue lo que ocurrió, pero la fila se tensó y todo complejizó hasta logar que mi mirada se dirija hacia otro lado intentando matar el tiempo que demoraría en normalizarse el transito.

Y ahí fue que vi que alguien de la mano contraria había tensado su propia fila del hormiguero. Los dos nos quedamos unos segundos mirándonos a los ojos, no atinamos a decir nada, y menos mal que no lo hicimos. Apresurarme a expresar palabra alguna habría sido más que peligroso. El automatismo hubiera hablado por mi y eso nunca me resulto a favor. Las hormigas intentaban seguir su camino esquivando los dos bultos que nosotros representábamos.

Fue rápido, pero suficiente como para un primer contacto entre fantasmas. Para mi fue un fantasma, no se que habrá sido para él, pero mejor creer que fue un fantasma. Las palabras fueron las básicas para saber que ambos no habíamos caído en ningún tipo de desastre últimamente. El dejo en claro que seguía habitando el barrio y que no sabía porque ese día decidió ir a trabajar caminando. Yo aproveche y casi al pasar afirme que estaba trabajando en el barrio. El coraje faltó para aclarar que era exactamente a la vuelta de su casa.

Simulé estar apurada y retome con normalidad el camino hacia el hormiguero. La procesión iba por dentro.