12.2.09

Tic Tac

Con vos nadie se sentiría avergonzado al mezclar los discos. Con vos podría ver películas e intentar que cual la pantalla lo nuestro sea igual. Podría ser como soy sin premeditar cuanto de eso te asuste. Con vos podría haber largas charlas con y sin sentido. Nos llenaríamos de lecturas el uno al otro y nos obligaríamos casi tendenciosamente a conocer nuevas cosas.
Seria la oportunidad para que todo sea como se quiere. Ni vos ni yo daríamos complicaciones. Esta todo tan hablado que no habría margen para desentendidos. Vos sabes que es lo que quiero y yo se que es lo que queres, pero el saber tanto juega en contra. Así como sabes que quiero sabes que detesto, con que me debilito y con que me irrito.
Llegamos al punto que cada uno sabe lo necesario para dar en la tecla del otro, pero así y todo no lo hacemos. Creo que tal vez sea por una cuestión de que en el trayecto en que hemos investigado tanto el uno del otro, también pusimos el oído, también sabemos lo que en el fondo todavía nos hiere o peor aun lo que simplemente no podemos olvidar.
No voy a mentir, por momentos imagino como seria y creo que maravilloso, pero un instante después una ráfaga me golpea la cara y me hace ver que no es y tampoco me duele, porque si bien se todo lo que habría, también soy consciente de que no lo necesito y de que las cosas me gustan como están.
Creo que porque con vos todo seria como debe ser es que no es.

Abracadabra

Los primeros diálogos cruzados. Momento ideal si los hay para redondear la imagen que tengo del otro. A pesar de las embaucaciones que pueden surgir de este tipo de momentos, la mayoría de las veces sirven a modo de refutación o verificación de hipótesis.

Como quien no quiere la cosa, la charla tiende lentamente en un sentido determinado. Tal vez no sea la charla, sino yo que la llevo hasta ahí, o porque no, mas de una vez la sorpresa de escuchar espontáneamente determinadas cosas me ha dejado pasmada.

Hay palabras que producen en mí una especie de efecto inmediato. Palabras que esconden un idioma secreto. Codificaciones necesarias para que alguien ingrese en mi vida por la puerta delantera. No son muchas pero con una sola la fanfarria se activa.

Y allí están… las mágicas palabras. Escucho una y el corazón comienza a agolparse contra el pecho, la segunda y ya creo que quedará marcado en una de sus mejillas, solo unos pocos llegan a la tercera, y casi nadie puede entregar más de esa cantidad.

Sueño con que alguien me de mas de la cantidad requerida e imponga una marca, una especie de nuevo record a ser alcanzado. Nuevas palabras. Palabras que una vez dichas sean sumamente necesarias, que merezcan un lugar en esa lista de requerimientos invisibles.

Requerimientos que tampoco son eliminatorios, pero dan excelentes referencias del otro, pequeño guiños a cámara.

23.5.08

1 2 3

1
Primeras palabras; Pico Dulces; anillos; plazas; paseos en bicicleta; películas; viernes de pizza; lemoncello; mares; nieves distintas, pero nieves; caminatas sin fin; tejer y destejer; familias; sustos; amigos entrelazados; amigos separados; mentiras; horas telefónicas; todo el tiempo del mundo; la falta de tiempo disponible; construcciones; inicios musicales; inviernos; veranos; otoños; primaveras; el encierro; la pieza; la tele; aislamiento; agonía; seres en camino; despedida.

2
Beatles de fondo; medio sándwich de milanesa mordido; el “arte conceptual”; largas llamadas; muchos desencuentros; el miedo; el fantasma; la playa; Plaza Alsina; punteos delicados; la poca luz; una tortilla mas que salada; Caballito a las corridas; afinidades inconmensurables; la vuelta de el querer; la vuelta de el quererme; el “Arte Pop”; el sobre análisis musical; mi sobre análisis; la vuelta del fantasma; evasiones; punto y aparte.

3
Comidas elaboradas; comidas chatarra; comidas caseras; despertares; perdidas; paseos; cine; teatro; familia; recitales; vacaciones; descompensaciones; discusiones políticas; falta de trabajo; trabajo; martes; viernes; mensajes; mails; brownies; dolores de panza; Barcelona en el baño; similitudes; Roberto; miel; acordes robados; sabanas blancas; comprar pizza bajo la lluvia; llegada del frío; el nunca concretado intercambio de fotos; no me jodas; “El amor (primera parte)”; cepillo de dientes; olvido; palabras sinceras, otras no tanto; teléfono; silencio.

29.4.08

Linaje

Después de algunos empujones, logro subir. Enfilada hacia la maquina digo: ¡80 por favor!.
Espero impacientemente a que salga marcado en la maquina y así poder avanzar. Siempre algún niño se escabulle y toma el único asiento que justamente quedo libre. El chofer no me oye, repito nuevamente ¡80 por favor!. Oigo caer las monedas, el boleto esta saliendo cuando un niño se me adelanta.
Me dispongo a elegir quien será mi mejor apuesta.
Ya está. Aquel hombre parece pendiente del recorrido, de seguro esta por bajar. Me paro frente a él cuidando de mi puesto. A mi izquierda un contrincante. Miro por la ventana una y otra vez, pero siempre vuelvo la vista a él, mi mas valioso tesoro. Se escucha un ruido cercano a la puerta, todas las miradas se dirigen hacia allí. El colectivo se detiene, bajan algunos pasajeros, suben otros.
Revisando otra vez que mi lugar siga allí, noto que mi contrincante ha desaparecido, al fin. Ni bien este hombre se levante, será mío.
- Alfredo! Se escucha detrás de mí. Mi diamante en bruto mira hacia aquella dirección. Me desespero por dentro, pero trato de no demostrar. Lo ideal en estos casos es pasar lo más desapercibido, no mostrar el interés en “la” butaca.
Alguien se abre paso detrás de mí, me abalanza hacia aquel costado vacío a mi izquierda.
MI Alfredo saluda a este gentil hombre, que aparentemente se llama Carlitos. Que bueno saber vida y obra de ellos, no hacia falta. Entre los datos, espero algún milagro que me diga los buenos vecinos que son el uno del otro. Todos sabemos que pasaría si no comparten el barrio. Mientras Alfredito sigue relojeando el recorrido en medio de la charla, yo veo que me faltan apenas 40 minutos para llegar a casa y Carlos no parece preocupado por el destino del colectivo. Cuasi cámara lenta veo a Alfredo levantarse despidiéndose de su amigo. Sin si quiera a un paso de distancia, Carlos toma su lugar. Lo temido ocurrió. Y así otra vez, vuelvo a quedar en aquella posición vulnerable, la de los sin lugar.

A

Ese maldito tilde sobre la A. ¿Porque me molesta tanto? ¿Porque tendría que molestarme a mí? Si yo tengo todo resuelto. Si ya entendí que no hay que mirarla.
Ésta seguridad que tiene ahora la A... nunca antes la había tenido en mi presencia.
No paro de observar que sigue ahí, pareciera nunca mas irse.
Pasan los días y sigue firme. ¿Es que nadie piensa detenerla? ¿Nadie quitará su seguridad y volverá a ser tan solo una A minúscula como cualquier otra? No, cómo cualquier otra, como “yo” la conocí.
No creo, porque el tiempo pasa y en ves de ponerse cursiva decidió volverse mayúscula, ya el acento carece de importancia. Solo fue una excusa para que Yo note su crecimiento. Para que me de cuenta que desde que ya no “debo” mirarla, solo evoluciona, se asegura, pero lo que es peor sigue hacia delante.
Y así es como el nombre julian comenzó a tener acento, sin que yo lo acentúe.